Oso Penda
Les voy a contar sobre el Oso penda, no panda sino penda , uno violeta, de ojos colorados, dientes amarillos y cara estilizada. ¿Cómo puede ser así? Vive en un zoológico y siempre lo visita un mismo nene: Ian. Por supuesto que también lo visitan señoras, señores, mujeres, hombres, chicas, chicos, nenas y otros nenes, pero el que lo visita siempre es este Ian, que con nueve años va solo al zoológico y le habla al oso sobre su familia, maestra y amigos. El oso se siente comprendido por el niño, y viceversa. La gente los considera locos. Una tarde, un anciano de bigotes, calvo, y con anteojos, lo increpa: —Disculpe, mi niño, ¿usted está loco? Tomen nota de esto: nunca hay que preguntarle a un desconocido si está loco, y menos a un niño. Podría ser, tal vez, un ¿Tas loco? Casi me atropellás con la bicicleta… Pero no en este contexto, e insisto: nunca a un niño. ¿Cómo un señor mayor —al que, de más está decir, le sobra experiencia—, puede cometer semejante falta? En fin, si...