Un día cualquiera de Ron y Berta
En una habitación, con cama matrimonial, una mañana sonó la alarma… TIRITIRI, TIRITIRIIIII.
Berta: Puuuuuutooooo, ¡¿porrrrrr qué tenías que poner la alarrrrrrma a’sta’ hora?! Me quedé hasta la una de la mañana viendo las dos novelas, Tinelli y qué se yo qué.
Ron: Uy, pelotuda, no tenés viiiiida.
Berta: Llevalos vos al colegio, que yo me quedo acá en la cama viendo Mañaneras.
Ron: Berta, sabés muy bien que yo no sé hacer el desayuno.
Berta: ¡¡Puto!! Ah… (se tiró un pedo).
Ron: Uh, qué asco, mi amor.
Berta: ¡Eso te pasa por tratarme como una ama de casa, cual machista soberbio!
Ron: ¿Y?, ¡si vos nunca trabajás! Sólo sabés hacer el desayuno, la merienda, la salsa de tuco y…
Berta: Bue, ‘ta bien, hago ese maldito desayuno.
Bajó Berta.
Berta: Ah…, me voy a devorar ese sándwich de salmón ahumado que quedó de ayerrrrrrr.
Vicky: ¡Hola, mamá! ¿Nos hacés el desayuno?
Berta: ¡Hazlo tú, mocosa, digo, querida!
Vicky: Bue (se lo hizo).
Thomas: ¡Hola, mamá! El desa…
Berta: Hacelo vos, bebote.
Thomas: Bu-bue.
Berta agarró el sándwich y se lo comió de dorapa’, de un bocado.
Berta:- Mmmmhhh, ta’quisito’. ¿Qué ‘tan haciendo?, ¿huevo’ reuelto’ con panceeeeeta? Ayyyy, ¡me’ncanta! Ah, voy a disfrutar d’un rrrriquí…simo desayuno. ¡Che, Thomasito, el queso se corta más finito!, ¡inepto!
Thomas: Hacelo vos si te sentís tan superior.
Berta: ¡CERRRRRRÁ EL PIIIIICO, THOMÁS, Y HACÉ MI DESAYUNO!
Vicky: ¡Es el desayuno de todos, mamá!
Berta:- ¡SHIT!
Vicky: Iiiiuuuu, qué olor a gas, ¡mamá!, ¿FUISTE VOS?
Berta: Queriiiiida, ¿qué te imporrrrta? Vo’ a hace’l’ desayuno como dio’ manda, ¡¿cuchate’?!
Thomas: Ok…ey.
Berta:- Ahhhh, vivo com’una reina…
Ron: ¡¿LA REINA DE LOS VAGOS QUERRÁS DECIR?! BERTA, SIEMPRE PENSÉ QUE HACÍAS VOS EL DESAYUNO. ¡ME MENTISTE!
Berta: Queriiiiiido, las amas de casa tienen un costo, ese cosssssto es la explotación infantiiiiil, no puede ser que vos trabajes, yo me ocupe de la casa y los chico’ no hagan naaaaada.
Vicky: ¡Ah! ¿Quién nos lleva al colegio?
Berta: ¡Yo!, obviamennnnte.
Thomas: ¡Ah!, ¡bien ahí!
Ron: Bue’, al menos eso hacés.
Berta: ¡Y LA SALSA DE TUCO EX…QUISIIITA!
Ron: Y eso también, cierto.
Vicky: ¡Terminamos!
Berta: ¡Primero a las damas!
Vicky: Gracias (se sirvió).
Berta: ¡EY! PERO QUE MOCOSA (le sirvió). Ah, bue, con panceta y todo. ¡‘Ta bien!, ¡te la perdono!
Vicky: Después a papá.
Ron: Gracias.
Vicky: Y por último a vos, hermano.
Thomas: Gracias, hermanita.
Berta: Mmmmhhhh, eto’ ‘ta’quisito’.
Ron: Berrrta, no seas grasa. Mmmmhhhh, esto está para chuparse lo’…
Berta: ¡AHHHHH!, ¿me decías grasa a mí, pero vo’ que, eh?
Vicky: Son los dos unos chanchos.
Berta: ¡Familia!, ¡tomemos nota!, ¡ya los chicos no nos llaman más cerdos!, ¡nos llaman chanchos! ¡Acá hay un avance, eh!, ojiiiito.
Ron: Calla…te, Berrrrta, y dejame comer en paz.
Berta: ¡Morfar, querido!, ¡¡morrrrrfarrrr!!
Thomas: ¡Basta!
Ron: Mmmhhh, ¿le pusieron sal marina?
Vicky: No, le pusimos especias.
Berta: Que llico, que lli…co.
Ron: ¡Pará, pelotuda! ¡¿Hasta cuando vas a seguir así?!
Berta: Hata’ que la muete’ no’ separe.
Ron: Brrrruta.
Thomas: Pusimos anchoas que le sacamos las espinas.
Ron: ¡¡Qué bien!!
Vicky: Pero tratamos de mediar con la sal, cosa de no ponerle mucho porque ya llevaba muchas cosas saladas y un poco de pimienta.
Berta: Qué bien, qué bien, mis queriiiidossss. ¡Han aprendido el arrrrte de la cocina! Aaaaaay, cuando aprendan hacer esa sal…sa de tuco Italia…na.
Ron: ¡Te quedarás sin trabajo!
Berta: ¡Callate, huevón! Bah, mamá se quedó sin trabajar después de que yo le robé la receta. Chicos esto no lo hagan en sus casa’.
Thomas: ¿Lo de hablar así?
Berta: No, putito, lo de hacer esto…, lo de…, lo de robarle la receta a ma…
Los chicos buscaron la receta en los anotadores.
Berta: No, no, no, chiquilines, ¡ahí no la van a encontrarrrr! Está en mi memoria y yo siem…pre la hago cuando están en el cole, así cuando llegan después de la una, la saboreeeeeean, y así no me la roban.
Vicky: ¡Con razón los fines de semana vamos a restaurantes o comemos porquerías!
Thomas: ¡No, pará!, el otro sábado comimos la salsa de tuco exquisi…
Vicky: ¡No, pero eso es porque quedó del viernes, tarado!
Thomas: U…fa.
Berta: Jajaja, bue, yo ya terminé.
Thomas: Comés muy rápido.
Berta: Gracias.
Ron: Comés muy acelerado.
Berta: ¡Mocoooooso!
Vicky: ¡Comés muy abrumada!
Berta:- ¡¡No te lo voy a permitir!!
Después de terminar…
Berta: Moc…osos, ¡al colegio se ha dicho!
Ron: ¿Qué te pasa, Berta?
Berta: Con vo’ no hablé. Vo’ a trabaja’.
Ron: ¡Nadie me dice que tengo que trabajar! Mirá quien habla de traba…
Mientras Ron y Berta discutían, se escuchó la voz del vecino, Adrián, que se entrometió en la conversación, a los gritos, a través de la ventana. Él era profesor de entrenamiento funcional y daba clases por streaming. Canchero, mujeriego, pero nunca tuvo una novia formal. A veces lo llamaban “Charlie”.
Vecino: ¡A trabajaaaaaar, estú…pido! O te lleno la casilla de mails con mis páginas xxx, donde está la Sara que te había engañado con tu mejor amigo en el viaje de egresados…
Ron: ¡Sí, Berta, iré a trabajar!
Berta sollozando: ¿Le hacés más caso a Adrián que a mí?
Ron: Sí, putita (se fue sin saludar a los chicos).
Vicky: Cha…, ¡uh, se fue!
Thomas: Bue.
Berta: ¡Como siempre, chicos!, los meto en un remisito con la plata.
Adrián: Hoy te hago de remisito, Berta.
Berta: Bueno, dale, mocoso de mierrrrrda, ¡vení y hacé mi trabajo!
Adrián: Como no, pero, ¿ningún gracias? (entró).
Vicky: ¡Gracias, tío Adrián!
Thomas: G-grac-cias, tío Adrián.
Adrián: De nadis, mis gentelmans (miró a Berta). I’m not talking to you, Mrs. Berta.
Berta: Ggghhh, ¡bueno llévatelos y ya!, ¡arafue’!
Vicky: ¡Chau, mamá!
Thomas: Ah, chau, má’.
Berta: Chau, mis peque…
Adrián: Chau, Betinnnnia. Chau, chaaaaauuuu (cerró la puerta).
Berta: Ahhh, toda la casa para mí sola, ahora podré descansaaaaaar, pero descansar en serio. ¡Me voy pa’rriba’!

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