Sororidad


 

     Berta: Rrrrrrony, no entiendo un carajo de esto, ¿¿por qué la chica lo besa a Jack’sparrrrrow, si ‘tá con el Williamsito ese??

     Ron: Boluda, ella es de los buenos y quiere salvar…

     Berta: ¡Las papa’ del fuego querrá salvar! ¡Es una puuuuuta, que anda con quien se le da la gana!

     Ron: No, pelotuda, es que a Jack se lo tenía que llevar el Kraken.

     Berta: ¿Lo qué? ¡AAAAAAHHHHH! ¡¿QUÉ ES ESA COOOOONCHA?!

     Ron: ¡Es el Kraken, pelotuda!

     Berta: Esssssa perrrrra de Elizabeth San…, Santa Miércole’, pero de Santa no tiene nada…

     Ron: ¡SWAN, TARADA!

     Berta: Lo que corno sea. ¡Esa e’na’ puuuuta! La odio como si fuese Sarittt…

     Ron: ¡¡Pará de hablar de ella, gorda boluda!! ¡Sos una putanasa marginal infradotada!

     Berta: ¡Tus insultos me dan lástima, bruuuutooo!

     Ron: Uuuuauuuu.

     Berta: ¿Qué? ¡Te dije bruto, no má’! No e’ tan uaaaa…, ¡UUUUAAAAAA! ¡Esa concha gigante se lo llevó al pirata! ¡Se lo llevó al negro! ¡Sí! ¡Justicia! ¡Ahora que se la lleve a la yyyyyeguuuuua de Elisabeth y a la otra, a la Hermione![1]

     Ron: ¡Ojalá que te lleve a vos, vagoneta!

     Berta: ¡O a vos, marido golpeador!

 

     ¡Pum!, Ron le pegó una cachetada a Berta.

 

     Berta: No me pegues, putito.

     Ron: ¡Y VOS NO JODAS MAAAAAS, CONCHUUUUDA!

     Berta: ¡Le voy a avisar a los chicos!

     Ron: ¡Puuuuuta!

     Berta: ¡El putazo sos vos!

     Vicky: ¿Qué pasa mamá?

     Berta: Nada, ¡seguí engatusando a tu novio 40!

     Vicky: Bueno, mamá.

     Berta: Bien ahí, putito.

     Vicky: ¡Putiiiiiita, no putito!

     Berta: ¡Perrrrdón, conchudita!

     Vicky rompió en llanto.

     Vicky: ¡¡Buuuuuaaaaa!!

     Ron: ¿Vez? ¡Hacés llorar a mi preferida! ¡Mala! ¡Te voy a encerrar en el baño, y dormís en la bañadera!

     Berta: Noooooo.

     Ron: ¡Y vendrá Sara, y dormiremos juntos!

     Berta: Eres un despreciable y despiadado ser, que se comporta como un temible…

     Ron: ¡AL BAAAAAÑOOOO!

     Berta: ¿Cómo dices?

 

     ¡DING, DONG!

 

     Ron: ¡AL-BA-ÑO!

     Berta: Lo único bueno es que tengo el inodoro al toque para hacer mis necesidades y una colección de revistas de los años 60 y 70 que todavía no leí.

     Ron: ¡Ahí voy, mi amorrrr! DALE, BERTA, ¿QUÉ’SPERÁS? ¡AL BAAAAAÑOOOOOO! (Le pegó una bofetada fuerte dejándole una marca roja).

     Berta: Buuuuaaaaa (entró al baño).

     Ron: ¡Allá voooooyyy!

     Ron cerró la puerta del baño con llave y bajó las escaleras. Abrió la puerta de entrada.

     Ron: Sa…, Sa…

     Sara: Hola, mi no amor, vamos a no hacer el amor, simplemente, dormimos en la misma cama, pero lo más distanciados posible, ¿‘ta bien?

     Ron: ‘Tás…, estás rara.

     Sara: Tenés feo aliento, no te afeitás, tus uñas están tan largas, tu cabello desgreñado.

     Ron: ¿Desgreñado? ¿Estás bien?

     Sara: ¡Quiero un vaso de Gatorade cool blue!

     Ron: Eh…, sí…, ahí te traigo (se fue).

 

Sara hizo un llamado…

 

     Sara: ¿Hola?, ¿hola? Con, ¿la señora Artchie? Gracias… (silencio). Hola, sí, sí, todo bien. Dale, dale, ya estoy acá. ¡Sí! Bien. Un saludo. ¡Chau!

 

     Ron: Acá tenés.

     Sara: Gracias, Ronald.

     Ron: Estás muuuuuuy rara. ¿Querés algo?

     Sara: Sí, ir al baño a hacer la digestión y a dormir.

     Ron: ¡Pero son las siete, caramba!

     Sara: ¡Al baño y a dormir!

     Ron: Eh…, el de mi cuarto se está refaccionando. Andá al de Vicky.

     Vicky, quien no quería saber nada con Sara, desde lejos escuchó la conversación y gritó.

     Vicky: ¡Ocupaaaado!

     Ron: Mmmhhh, al de serv…

     Sara: Ya veo, ya veo, baño de servicio, ¡cómo tratás a una doncella! Espero poder hacer bien mis…

     Sara le dio el vaso vacío y se fue al baño de servicio, ubicado al lado de la cocina principal de la casa.

     Ron: Qué rara que está, como que… me dejaron de ganas de darle a ella de por vida, ¡como si hubiera habido magia, boludo! (miró el vaso). ¡Ah! Voy a limpiarlo.

     Ron se dirigió a la cocina.

 

En La Cocina

 

     Sara: ¿Limpiás? (le preguntó al salir del baño), ¿y tu mucama? Ah, me olvidaba, la ama de casa que no lava, ni plancha, ni limpia. Bien, te aviso que el baño tenía cucarachas y telarañas. Digo, por si eso te asusta, ¿no?

     Ron: ¡Sara! ¡¿Qué diablos te pasa?!

     Sara: No querés que me vaya, ¿no? Si me quedo, pues, permitime. Te va a doler (sacó algo de su cartera).

     Ron: ¡¿Qué?!

     Sara le tiró desodorante por todos lados.

     Ron: ¡Ah! ¡OKEY! ¡Bueno!

     Sara: ¡Ahora vamos a arriba!

     Ron: ¡Dale! Si para eso viniste.

     Sara: ¡Sí!, ¡no para ver la tele!

     Ron: Claro…, Sara.

     Sara y Ron subieron las escaleras hacia el cuarto.

     Ron: ¡Ah!, ¡contame!, ¿estás viendo alguna serie? Yo no tengo Netflix, por la boluda de Berta, pero…

     Sara: Lo que se vea en una pantalla casera es lo más abominable que hay, junto con la comida chatarra. Nada comparado con ir al cine, o al teatro en París.

     Ron: ¡Caminás muy rááápido! Casi me cuesta seguirte.

 

En el cuarto de Ron:

 

     Berta: Ggghhhh.

     Sara: ¿Y eso?

     Ron: Nada, un zapallo…, eh, ¡mi vecino!

     Sara: No creo que zapallo sea un adjetivo que esté de moda a esta altura del siglo veintiuno. ¡Bueno! ¡A dormir! ¡Vos del lado de tu esposa y yo del tuyo!

     Ron: ¡¿No la insultás?! Qué raro.

     Sara: No es mi deber, se supone que para ser “mosca” no se puede estar pendiente de la esposa de su ex, ni menos de su amante, ¿me explico?

     Ron: ¿Qué es ser “mosca”?

     Sara: Nuestra sociedad de amigas con valores sobre la infidelidad con códigos y cierto status.

     Ron: Mmmmhhh.

     Berta alzó la voz desde el baño.

     Berta: ¿Te sometés a sus finas y endebles frases, mientas que a mis gritos y chillidos fuerrrrrtes respondés con grosería?

     Ron: ¡¡SHHHHHHHH!!

     Sara: ¿Eso que fue?, ¿tu vecina?

     Ron: Eh…, sí, claro. Betita está en la casa de su hermano, Luciano.

     Sara: Mmmhhh.

     Ron: Betita es como la llamo, por…

     Sara: Esas son sus intimidades que no son de mi incumbencia, ya que como tercera no debo interesarme en las parejas ajenas.

     Ron: I see.

     Sara: ¡A dormir! Bah, por lo menos yo, vos hacé como quieras (se tiró boca abajo en la cama).

     Ron: Tus anteoj… (roncó). ¿Así ronca? Te digo, entre Berta y esta no sé quién ronca peor. Será muy buena en el sexo y por eso tuvo tantos amantes, pero…

     ¡Honk!, ¡honk!

     Ron: …, bue…no.

 

     Ron se desvistió, se puso el pijama y se metió en la cama. Murmuró en voz un poco ronca y fuerte.

 

     Ron: Qué ra…ro…, qué ra…ra…, qué…, ¿qué raro? Huele a pasta dental de menta (Sara siguió roncando). La aplastaría con una almohada si no fuera porque la a…mo… (Ron olió). Bueno, ya no sé si la amo tanto, no sé si le tengo tanto respeto. Parece poco menos que un…

     Berta (desde el baño): ¡¡Ajá, cayó la bruja blanca!! AHORA QUE SE LE CAIGA LA IMAGEN DE MUJER IDEAL A SU MARIDO, YOLOSITO.

     Ron susurró: Uf, cómo grita, Berta. Ahora sí me preocupa.

 

     ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!, tocaron la puerta de entrada. Ron gritó desde el piso de arriba, sin importarle mucho Sara.

 

     Ron: ¡¿Quién esssssss?!

 

     ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!, volvieron a tocar.

 

     Ron: ¡LA PUTA MAAAAADREEEEEE! ¡AHÍ VA! Es la única vez que me interrumpen con mi amante y me gusta. Como que no quiero estar con ella, no sé…

 

     Ron se puso sus pantuflas de osito y bajó las escaleras. Abrió la puerta de entrada.

 

-       — Ssssssí, ¿pasó algo? La de los gritos…

-      La de los gritos, justamente, permítame si es que no querés que usemos la fuerza.

-      —  …, es mi vecina…, ¡¿eh?!

-       ¡Con permiso! (Lo empujó con el hombro).

-       Ayyyyyy (dijo Ron, con bronca).

-       Me voy a su cuarto.

-       Está invadiendo nuestra privacidad, la voy a denunciar a la…

-       A la policía, sí, ¿y sabe quién es? ¡Ah, sí! YOOOOO. Ja, ja, ja (subió).

-      —  La voy a matar a’sta’ yeguuuua.

-       A ver, a ver…

 

     ¡Trank! ¡Trank!

 

     Ron: ¡¿QUÉ EEEEEES ESOOOOOO?!

 

     ¡Prukchs!

 

     Ron: ¡¡PUUUUUUTAAAAAAAAAS!!

     Oficial: ¡Venga a acá mismo!

     Ron: ¡Venga ya mismo! ¡Y sí!, ¡ya voy!

 

     Ron subió las escaleras, corriendo. Cuando llegó al cuarto, vio que estaba la puerta del baño rota. Berta se ubicaba parada, cerca de la mesa de luz.

 

     Oficial: ¿Usted sabía algo sobre esto?

     Sara bostezando: Ahhhh…, no…, yo…, no…, no sabía na…da…, señora.

     Oficial: ¡OFICIAL, no señora!

     Sara (con voz de dormida): Sí, sí, ofi…cial.

     Oficial: Bien… (miró a Ron). Ron, usted irá preso junto con…

     Sara: ¡Pero yo no hice nada! Él me usó, me dijo que estaba divorciado, y que se sentía muy mal y deprimido.

     Oficial: Junto con el Condeultraderecha, Voldy y Boludinny. Como se hacen llamar: los tres tristes tarados.

     Ron: ¡PERO BERRRRRTAAAAAAA!

     Berta: ¡NOOOOOO! ¡ESTA VEZ ME CANSÉ DE SER TU ESCLAVA! ¡Junto con nuestros hijos haremos una vida nueva! ¡Yo seré una actriz profesional, ganaré dinero y podré pagar todos los gastos! ¡RRRRRRONYYYYY! ¡HASTA ACÁ LLEGUÉÉÉÉÉÉÉÉ!

     Ron: Mmmmhhhh (miró a Sara con odio), ¿a qué se debe tu traición?

     Sara: Ella abrió la puerta y me despertó de golpe.

     Ron: ¿Y por qué no me salvaste?

     Sara: ¿Salvarte? ¿Y a mí qué me importás?

     Ron: Cierto, vos y tus mil amantes. No te importa nada, ¿no? Ni Berta, ni yo, ni tu marido, menos que menos, ni creo si quiera que tus hijos. ¿Sabes qué? ¡No iré detrás tuyo más! ¡Se terminó! ¡Cuando me rehabilite haré otra vida! Te perdiste un amante de mil (Sara lanzó una risa), PERO EL ÚNICO QUE TE QUIERE DE VERDAD (ella se tapó la boca) espóseme no más.

     Oficial: Cómo no. Me llamo Graciela.

     Ron: Sí, Grac… (lo esposó).

     Graciela: Camine pa’delante’ no má’.

 

     Ron y Graciela se fueron de la casa. La oficial cerró la puerta de entrada.

 

     Berta: Bueno, hemos tenido yo un marido y vos un amante, maltratador, golpeador, pero esta vez se terminó, ¿no es así? Mmmmhhh, yo oí cómo te maltrataba, cuanto lo siento.

     Sara: Oh, por cierto, quiero pedirte disculpas por todos mis desprecios (le sonrió).

     Berta: Cómo no, mi querida (se juntaron las manos).

     Sara: Bueno (quitó sus manos), que estés bien, saludos a los chicos.

     Berta: Gracias, ¿tus anteojos?

     Sara: ¿Sí?

     Berta: ¿Alguna razón en especial?

     Sara: No, no. A mí me gusta usarlos, sobre todo de noche. Una moda. En fin, ¿me abrís?

     Berta: ¡Cómo no!

     Sara: Gracias.

 

A veinte quilómetros de distancia, unas horas más tarde, en la cama:

 

     Yolo: Mmmmhhhh, amor, amor, me duele la cabeza, ¡¡amooor!!

     Sara: Sí, baby, te llevo una aspirina y un vaso de agua. ¡Ya vuelvo!

    Yolo: Gracias, amor (Sara se levantó de la cama y se fue a buscarle la aspirina). Esto es tener una esposa cuando el tipo llega de trabajar un sábado a la casa…

 



[1] Piratas del Caribe 2: El Cofre del Hombre Muerto (2006). Escena en donde la princesa Elisabeth Swann besa al capitán Jack Sparrow en el barco, se mete en el bote con su amado Williams y el kraken, un pulpo mitológico gigante, lo atrapa a Jack Sparrow.

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