La periodista más boluda de la historia

 

Flor, Chuchi, Lola, Brenda y Katty se preparan para su show. Mejor dicho Flor, Chuchi, Lola y Katty, porque no sé si saben que hace como veinte años Brenda se peleó con las Perreanas cuando le ofendieron al marido… ¿lo ofendieron o se lo…? En fin, esa respuesta se sabrá. Nunca Jamás. Cuestión que Flor, Chuchi, Lola y Katty están por salir al show. No, salir no, qué tonta, si tienen que abrir las cortinas. ¿Cortinas o tela? ¿Persianas? Un hombre vestido de mujer sale a decir “soy la quinta Perreana” y nadie le cree. Entrevista a las del escenario. “¿Qué Perrana sos?”, “¿Y vos, linda, cuál sos?”, “Katty”, “Flor”, “Flor”, “Flor”, “Flor”, “Flor”, “Chuchi”, “Flor”, “Flor”, “Flor”. Casi todas eligen a… sí, adivinen a quién. Obvio: a la rubia. A una que se llama Emilia, él le dice: “Como Madonna en los 90’”. A este lo voy a matar… En fin, ¿en qué estábamos? Ah, sí: las chicas. Las Pe-rre-a-nas. Las monas. Al abrirse las cortinas, se preparan para caminar… ¿qué digo caminar? Para bailar, cantar, saltar, saltar, saltar, saltar como nenas, nenardas qué son, eh. Me preparo para andar no más, cuarto menguante y su media sonrisa, voy a stalkear. Algo así es la canción, ¿no? Bueno, no me carguen, che, que cantando tan mala no soy. ¿O sí? Luego habla… ¿quién? La One —no me hagan decir quién es, chiks—, ochenta agradecimientos, que la madre, la abuela que nos importa no uno sino dos ojetes, el patriarcado out, mi papi no sé quién es, en la calle me piropeó un chabón, hasta la gota más chica de transpiración es importantísima porque es mi vida. Unas viejas de atrás roncan y no lo dejan en paz al pibe, pobrecito, abrumado entre la One, su familia de origen y esas viejas desconocidas, a su vez abrumadas por ese discurso que sólo se justifica con semejante botox, brillantina, curvas, bíceps —y aunque no los tuviese se lo perdonamos igual por su belleza, amores—, ojos de cielo, pezones apenas cubiertos con un dorado papel glasé. Envidia, envidia, envidia, ña, ña, ña. Apenas Lola quiere decir “ah”, suena otra canción. Siiiii tú quieres danzar, pretenderás, suplicarás, que sea ahora o nunca, guaso… Chan, chan, chan, hoy tu pesadilla es real, chan, chan, chan… Ey, guaso, guaso, ven a ganar, ey, guaso, guaso… Al finalizar, los grandes aplausos. Vuelve el hombre vestido de “quinta Perreana”; y su discurso es más largo que el de la presidenta, por Dios. Aburrís, pibe. Prefiero al guaso del boliche que se te pega todo el tiempo. No doy más. Ahora vuelven las Perreanas. Mejor cadera: Flor. Mejor cantar: las otras tres. Mejores valores: Bren, obvius’, mis queridas. La cagan con treinta, veinte, quince temas románticos, para luego romperla en versión remix: Llega el Crepúsculo. ¿Qué?, ¿llega la saga Harry Potter en… “Nos quedamos en el Verano del 98’”? No: Entonces llega el Crepu… no hay tiempo para el Repru… yo no me pierdo del Crepus’… la piba se empieza a cancelar… Che, che, hay un grano de pus en tu cara de… Che, che, se enciende fuego en ese caserón… Che, che, nos mandó mal la dirección… Wow, qué estrés, Dios mío, amore mío, querido mío, mamita querida. Cierran bien, pero el público pide más. El pibe del fondo, entre las señoras el pobre, tiene ojos de cansado, mi amorrr, me lo… Las Perreanas recitan un cover de Bach, ah no, mentira: de… de… de… ¡Y me cansé de escribir!

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